¿Qué es la bursitis de hombro?

Consiste en la inflamación de la bursa, un pequeño saco lleno de líquido sinovial que actúa como amortiguador y deslizante entre los huesos, músculos y tendones.

En el hombro, la más comúnmente afectada es la bursa subacromial, situada entre el hueso acromion y el tendón del músculo supraespinoso. Cuando esta bursa se inflama, se engrosa y se llena de líquido, causando dolor y limitando la movilidad del hombro.

Tipos

Bursitis Subacromial

La inflamación ocurre en la bursa que se encuentra debajo del acromion y encima del manguito rotador. Causa dolor al levantar el brazo hacia un lado o por encima de la cabeza, típica en quienes realizan movimientos repetitivos con el brazo elevado.

Bursitis Subdeltoidea

Esta bursa se encuentra debajo del músculo deltoides. A menudo se inflama junto con la bursa subacromial, y es difícil distinguirlas. El dolor y la inflamación se sienten en la parte externa y anterior del hombro.

Bursitis Subescapular

Afecta a la bursa situada entre el tendón del músculo subescapular y la escápula. El dolor se localiza en la parte delantera del hombro y puede empeorar al rotar el brazo hacia dentro o llevarlo detrás de la espalda.

Qué la provoca: Causas y factores de riesgo

Causas comunes

La bursitis de hombro suele darse por movimientos repetitivos o sobreuso, por lesión o traumatismo, por mantener una postura inadecuada, o por causas secundarias como enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide o la gota, que pueden inflamar las bursas.

Factores de riesgo asociados

El riesgo aumenta con la edad, especialmente después de los 40-50 años. Puede provocarse por trabajos y deportes que exigen movimientos repetitivos del brazo, o por la anatomía propia del paciente.

Qué pasa si tengo bursitis en el hombro: Síntomas y señales

Síntomas más comunes

El síntoma principal es el dolor, suele ser sordo y profundo en la parte externa y delantera del hombro. Típicamente empeora con el movimiento, al presionar la zona afectada o al tumbarse sobre ese hombro, puede irradiarse hacia la parte media del brazo y se acompaña de rigidez muscular y pérdida de amplitud de movimiento.

Síntomas según la fase

En la fase inicial el dolor es leve, aparece con la actividad y mejora con el reposo.

En la fase intermedia el dolor se vuelve más constante, apareciendo incluso con actividades cotidianas. Comienza a interferir con el sueño.

En la fase crónica, si no se trata, el dolor puede ser incapacitante. Hay una pérdida significativa de fuerza y movilidad. El dolor nocturno es constante.

Señales de alerta

Aunque la bursitis rara vez es una emergencia, debes consultar a un médico si el dolor es intenso y aparece repentinamente tras una lesión, si no puedes mover el brazo en absoluto, si el hombro presenta signos de infección o si el dolor persiste durante más de dos semanas a pesar del reposo y los antiinflamatorios de venta libre.

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Diferencia entre bursitis de hombro y el manguito rotador

Es una confusión común. El manguito rotador es un conjunto de cuatro tendones que estabilizan y mueven el hombro. La tendinitis o sus desgarros son lesiones diferentes, aunque pueden coexistir.

La bursitis suele doler más al elevar el brazo hacia un lado y al apoyarse sobre el hombro. Una rotura del manguito rotador suele producir una debilidad específica. A menudo, el diagnóstico es confuso porque una bursitis subacromial crónica puede provocar tendinitis del manguito y viceversa.

Evaluación médica y diagnóstico

El médico realizará maniobras específicas para reproducir el dolor y evaluar la amplitud de movimiento y la fuerza.

Para confirmar el diagnóstico y descartar otras patologías, se pueden utilizar pruebas de imagen como radiografía para descartar espolones óseos, artrosis o fracturas.

La ecografía permite visualizar tejidos blandos. Puede detectar el líquido o el engrosamiento de la bursa, y evaluar el estado de los tendones del manguito rotador. Y la resonancia Magnética (RM) se utiliza si se sospecha una lesión compleja o si el tratamiento no funciona.

Cómo se cura una bursitis de hombro: Tratamiento y manejo

Reposo y medicación antiinflamatoria

Se debe mantener reposo relativo, evitando las actividades que provocan el dolor, pero no se recomienda la inmovilización total.

Los antiinflamatorios no esteroideos orales son muy eficaces para controlar el dolor y la inflamación.

Aplicación de frío/calor

Hielo en la fase aguda. Aplica una bolsa de hielo envuelta en un paño durante 15-20 minutos, varias veces al día, para reducir la inflamación.

En la fase subaguda o crónica, el calor húmedo puede ayudar a relajar los músculos tensos y aumentar el flujo sanguíneo.

Fisioterapia

Un fisioterapeuta te enseñará ejercicios de movilidad y estiramientos, técnicas de fortalecimiento, terapia manual, y puede usar otras modalidades para reducir el dolor y la inflamación.

Terapia complementaria

Técnicas como la punción seca o la electroacupuntura para tratar puntos gatillo miofasciales que a menudo acompañan a la bursitis crónica.

Inyecciones de corticoides

Cuando el dolor es severo o no responde a las medidas anteriores, una infiltración ecoguiada de corticosteroides y anestesia local en la bursa inflamada proporciona un alivio rápido y potente, reduciendo la inflamación de forma drástica, pero no se deben repetir con frecuencia.

Cirugía

Es el último recurso, reservado para casos crónicos que no mejoran tras 6-12 meses de tratamiento conservador. Generalmente se extirpa la bursa inflamada y se eliminan los espolones óseos o parte del acromion para crear más espacio.

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¿Qué pasa si no se trata?

Si no se trata, una bursitis aguda puede cronificarse, llevando a un dolor constante, debilidad y atrofia muscular. También puede contribuir al desarrollo de un hombro congelado o una tendinitis/rotura del manguito rotador.

Ejercicios recomendados para la bursitis de hombro

Realiza estos ejercicios solo si no te causan un dolor agudo y consulta a tu fisioterapeuta.

Ejercicios de movilidad suave

Péndulo: Inclínate ligeramente hacia adelante, apoyando la mano buena en una mesa. Deja caer el brazo afectado y muévelo suavemente en círculos pequeños, adelante-atrás y de lado a lado. 1-2 minutos, 2 veces al día.

Flexión supino: Tumbado boca arriba, sujeta el brazo afectado por la muñeca con la mano contraria. Levántalo lentamente por encima de la cabeza hasta notar un estiramiento suave.

Estiramientos

Estiramiento cruzado: Lleva el brazo afectado a través del pecho, usando la mano contraria para presionar suavemente el codo hacia el cuerpo. Mantén 20-30 segundos.

Estiramiento de la cápsula posterior: Con el brazo afectado, lleva la mano hacia el hombro opuesto. Con la otra mano, presiona suavemente el codo hacia arriba y a través del pecho.

Ejercicios de fortalecimiento

Rotación externa isométrica: De pie frente a una pared, dobla el codo 90° y presiona el dorso de la mano contra la pared, como si quisieras girar el brazo hacia fuera. Mantén 5-10 segundos.

Rotación interna isométrica: Mismo posición, pero presiona la palma de la mano contra la pared, como si quisieras girar el brazo hacia dentro.

¿Qué ejercicios debes evitar?

Evita cualquier ejercicio que requiera levantar el brazo por encima de la cabeza o que implique movimientos explosivos. También evita las flexiones o dominadas.

¿Cuántos días dura una bursitis en el hombro?

Tiempo de recuperación según gravedad

En casos leves, puede notarse en 3 a 7 días, aunque la recuperación completa puede llevar de 2 a 4 semanas.

En casos moderado, con un programa de fisioterapia, la recuperación funcional suele llevar de 4 a 8 semanas.

Casos graves o crónicos pueden requerir varios meses de tratamiento, incluyendo infiltraciones o cirugía.

Factores que influyen en la recuperación

La causa exacta y la gravedad de la inflamación, el cumplimiento del tratamiento, la presencia de otras patologías y factores individuales del paciente.

¿Cómo acelerar la recuperación?

Actuando rápido ante los primeros síntomas, respetando el reposo, evitando movimientos que provocan dolor, siguiendo las pautas de fisioterapia y manteniendo una buena postura.

Métodos de prevención

Mantén una buena postura

Evita encorvar los hombros. Asegúrate de que estén relajados y alineados con las orejas y las caderas.

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Fortalece y estira regularmente

Incorpora ejercicios específicos para el manguito rotador y los músculos escapulares en tu rutina de ejercicios, al menos 2-3 veces por semana.

Calienta antes de la actividad y haz pausas

Nunca realices movimientos intensos o repetitivos con el hombro sin calentamiento previo. Durante actividades largas, toma descansos de 5-10 minutos cada hora.

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿Cuáles son las complicaciones de la bursitis de hombro?

Si no se trata, hay cronicidad del dolor, pérdida de fuerza y movilidad, y el desarrollo de una tendinitis o desgarro del manguito rotador.

¿Qué no debo hacer si tengo bursitis de hombro?

No fuerces el movimiento doloroso, no duermas sobre el hombro afectado, no realices movimientos repetitivos por encima de la cabeza y no apliques calor en la fase aguda.

¿Cuál es la forma más rápida de curar la bursitis de hombro?

La combinación de reposo, hielo y un antiinflamatorio suele dar alivio en pocos días. Si el dolor es severo, la infiltración de corticoides es el método más rápido para eliminar la inflamación, seguida de fisioterapia.

¿El ejercicio empeora la bursitis de hombro?

El ejercicio inadecuado o forzado, sí. Pero el ejercicio terapéutico es fundamental para la curación y para prevenir recaídas.

¿Cómo dormir si tengo bursitis en el hombro?

Duerme boca arriba con una almohada pequeña bajo el brazo afectado, o del lado sano y coloca una almohada delante de tu pecho para apoyar el brazo afectado, evitando que cuelgue o gire hacia abajo y evita dormir boca abajo o sobre el hombro dolorido.

¿Puede la bursitis de hombro ser extremadamente dolorosa?

Sí, una bursitis subacromial aguda puede ser muy dolorosa. El dolor nocturno es uno de los síntomas más característicos e incapacitantes.

Conclusión

Aunque el dolor y la limitación pueden afectar seriamente la calidad de vida, la mayoría de los casos se resuelven eficazmente con tratamiento conservador. Con el cuidado adecuado, puedes volver a disfrutar de un hombro sano y sin dolor.

 

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