La diástasis abdominal es una condición común que afecta la integridad de la pared abdominal. Se trata de una disfunción funcional que puede impactar significativamente en la calidad de vida. En este artículo profundizamos en todo lo que necesitas saber sobre la diástasis de rectos, desde su definición y causas hasta los tratamientos más efectivos y las estrategias de prevención.
¿Qué es diástasis abdominal?

La diástasis abdominal, o diástasis de los rectos del abdomen (DRA), es la separación anormal de los músculos rectos del abdomen. Estos son los dos músculos largos y paralelos que se extienden desde el esternón hasta el pubis. Ambos músculos están unidos en la línea media por una banda de tejido conectivo fibroso y resistente llamada línea alba.
Durante una diástasis, esta línea alba se estira y debilita, perdiendo su tensión y funcionalidad. Como resultado, se crea un espacio o una brecha entre los dos rectos abdominales. Esto no es una rotura muscular, sino una disfunción del tejido conectivo que los mantiene unidos. Esta condición es muy frecuente durante y después del embarazo, pero también puede afectar a hombres, mujeres no embarazadas y bebés.
Causas
La diástasis abdominal se produce cuando la presión intraabdominal es tan grande y sostenida que supera la resistencia de la línea alba.
Embarazo
Es la causa más común. A medida que el útero se expande para alojar al bebé en crecimiento, ejerce una presión intensa sobre la pared abdominal. Además, las hormonas del embarazo, como la relaxina, ablandan y aumentan la elasticidad de los tejidos conectivos para facilitar el parto, lo que puede contribuir a su distensión excesiva.
Ejercicios físicos inadecuados
Las actividades que generan un aumento brusco de la presión intraabdominal pueden ser perjudiciales. Los ejercicios abdominales tradicionales, como los “crunches” o las elevaciones de piernas, los levantamientos de pesas intensos sin una técnica adecuada o el pilates y el yoga que no estén adaptados, pueden forzar la línea alba y provocar o empeorar una diástasis.
Aumento rápido de peso u obesidad
El exceso de grasa abdominal ejerce una presión constante y hacia afuera sobre la línea alba, debilitándola progresivamente con el tiempo.
Partos múltiples o bebés de gran tamaño
Cuantos más embarazos se tengan, especialmente si son seguidos, mayor es el riesgo. Del mismo modo, un bebé con un peso elevado al nacer puede aumentar la distensión abdominal.
Factores genéticos y predisposición individual
Algunas personas tienen naturalmente un tejido conectivo más débil, lo que las hace más susceptibles a desarrollar una diástasis ante cualquiera de los factores anteriores.
Esfuerzos crónicos
Condiciones como el estreñimiento crónico (que implica pujar con frecuencia), la tos persistente o cargar objetos pesados de manera repetitiva pueden contribuir al desarrollo de la diástasis.
Síntomas comunes
Abultamiento o “barriga de embarazada”
El signo más característico es un abultamiento o una protuberancia en la línea media del abdomen, especialmente notable cuando se realizan esfuerzos como incorporarse de la cama, toser o hacer fuerza durante la defecación. Esto se debe a que los órganos internos presionan la línea alba debilitada hacia afuera.
Dolor lumbar y pélvico
Los músculos abdominales son fundamentales para la estabilidad del core. Cuando están debilitados y separados, la estabilidad lumbar y pélvica se ve comprometida, forzando a la espalda baja y a la cadera a trabajar en exceso, lo que deriva en dolor.
Malas digestiones y estreñimiento
La falta de soporte abdominal puede afectar la motilidad intestinal, llevando a digestiones pesadas, gases y estreñimiento.
Incontinencia urinaria de esfuerzo
La debilidad del core está íntimamente ligada a la del suelo pélvico. Una diástasis abdominal suele ir acompañada de un suelo pélvico hipotónico, lo que puede manifestarse como pérdidas de orina al toser, reír o saltar.
Sensación de flacidez y falta de tono abdominal
Aunque la persona pierda peso, puede persistir una sensación de vientre blando y descolgado, con dificultad para “cerrar” la cintura.
Cómo saber si tengo diástasis abdominal: Pruebas y diagnóstico

Si sospechas que tienes diástasis abdominal, lo más recomendable es acudir a un profesional sanitario (fisioterapeuta especializado en suelo pélvico, médico rehabilitador o cirujano). Sin embargo, puedes realizar una autoevaluación inicial de la siguiente manera:
Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo, coloca una mano plana sobre tu abdomen, con los dedos apuntando hacia los pies y perpendicular a la línea de la cintura, justo por encima del ombligo, levanta ligeramente la cabeza y los hombros del suelo, como si fueras a hacer un abdominal parcial. Esto contrae los rectos abdominales.
Entonces, con las yemas de los dedos, palpa el espacio entre los músculos. Si sientes un hueco o una separación donde tus dedos se hunden, es probable que tengas una diástasis. Evalúa también por debajo y por encima del ombligo.
Un diagnóstico profesional confirmará la separación y la tensión o “tono” de la línea alba, un factor crucial para el tratamiento.
¿Cómo eliminar diástasis abdominal?
Fisioterapia especializada
En FisioPou, nuestra clínica de fisioterapia en Madrid podrás encontrar el tratamiento especializado en suelo pélvico en Madrid y diástasis abdominal, nuestros especialistas diseñarán un plan personalizado que incluye reeducación postural al enseñar a mantener una postura correcta al sentarse, caminar y levantar pesos para evitar presiones negativas, ejercicios hipopresivos en Madrid con técnicas que disminuyen la presión intraabdominal y activan de forma refleja la musculatura profunda del abdomen y el suelo pélvico, ejercicios de activación del core profundo que se enfocan en fortalecer el transverso del abdomen y los músculos del suelo pélvico, en lugar de los rectos, y terapia manual para movilizar el tejido cicatricial (en caso de cesárea), mejorar la función y realinear las estructuras.
Cambios en el estilo de vida y la actividad física
Es fundamental aprender a “convivir” con la diástasis en la vida diaria: evitar pujar al defecar (mejorando la dieta para evitar el estreñimiento), levantarse de la cama de lado en lugar de hacer un “crunch”, y no cargar pesos excesivos.
Cirugía (abdominoplastia o laparoscopia)
La cirugía (llamada plicatura de rectos) se reserva para casos graves donde el espacio es muy amplio, hay hernias umbilicales asociadas, o cuando el tratamiento conservador durante al menos 12 meses no ha dado los resultados deseados. La cirugía puede ser abierta (abdominoplastia) o laparoscópica, y consiste en suturar los músculos rectos para cerrar la separación.
Consecuencias y riesgos de no tratarla
Ignorar una diástasis abdominal puede llevar a problemas de salud más serios a largo plazo como el deterioro funcional del core con dolor crónico, problemas digestivos persistentes, estreñimiento crónico, distención abdominal, disfunción del suelo pélvico con empeoramiento de la incontinencia urinaria y/o fecal y riesgo de prolapsos de órganos pélvicos, dolor durante las relaciones sexuales y aparición de hernias abdominales.
Cuidados y métodos de prevención
Entrenamiento del core antes y durante el embarazo
Fortalecer el transverso del abdomen y el suelo pélvico antes del embarazo crea una base sólida que resistirá mejor la presión.
Evitar ejercicios de alto impacto postparto
No retomar los abdominales tradicionales ni los deportes de impacto hasta que un profesional confirme que la diástasis se ha cerrado o está en proceso óptimo de recuperación.
Manejo de la presión intraabdominal
Aprender a exhalar durante el esfuerzo (por ejemplo, al levantar un peso o al hacer ejercicio) en lugar de contener la respiración.
Control del peso
Mantener un peso saludable reduce la presión constante sobre la línea alba.
Tratar el estreñimiento
Una dieta rica en fibra y una hidratación adecuada previenen los pujos repetitivos.
Ejercicios recomendados para cerrar la diástasis abdominal
Activación del transverso del abdomen
Tumbado boca arriba con rodillas flexionadas. Exhala lentamente y, al final de la exhalación, lleva el ombligo suavemente hacia la columna. Mantén la contracción unos segundos sin dejar de respirar y sin mover la pelvis.
Gatos cortos
En posición de cuadrupedia, realiza el mismo movimiento de activación del transverso. Arquea ligeramente la espalda al inhalar y al exhalar, redondea la espalda suavemente mientras activas el abdomen.
Ejercicios hipopresivos
Son ejercicios posturo-respiratorios que reducen la presión en el abdomen y la pelvis. Deben ser enseñados por un profesional cualificado para asegurar la técnica correcta.
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Es peligrosa la diástasis abdominal?
No es peligrosa en el sentido de que ponga en riesgo la vida, pero sí puede ser una condición debilitante que afecta significativamente la funcionalidad y la calidad de vida.
¿La diástasis abdominal es común después del embarazo?
Sí, se estima que afecta a alrededor del 60% de las mujeres en el postparto. El problema surge cuando no se recupera de forma natural en los meses posteriores al parto.
¿Pueden los hombres sufrir de diástasis abdominal?
Sí. En hombres, suele estar asociada a un gran sobrepeso, a la realización de ejercicios de fuerza incorrectos (levantar pesas con mala técnica) o a una cirugía abdominal previa.
¿La diástasis siempre requiere cirugía?
No. La gran mayoría de los casos (especialmente los leves y moderados) pueden mejorar notablemente e incluso resolverse por completo con un programa de fisioterapia especializado y cambios en el estilo de vida.
¿Puede volver aparecer luego de un tratamiento?
Sí, es posible. Si se vuelven a generar los factores de riesgo, la diástasis puede reaparecer. Por ello, el mantenimiento con ejercicios de core seguros es fundamental.
¿Qué ejercicios provocan o empeoran la diástasis abdominal?
Los ejercicios que deben evitarse son: abdominales tradicionales (crunches, sit-ups), planchas frontales si no se tiene un buen control del core, elevaciones de piernas estiradas, torsiones de tronco con carga, y cualquier ejercicio que provoque un abombamiento en la línea media del abdomen.
Conclusión
La diástasis abdominal es una condición tratable. El diagnóstico precoz y la intervención mediante fisioterapia especializada son las herramientas más poderosas para recuperar la funcionalidad abdominal, aliviar los síntomas asociados y mejorar la confianza y el bienestar general. Buscar la guía de profesionales es esencial para cerrar la brecha hacia una vida más sana y activa.
