¿Qué es la esclerosis múltiple?
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica que afecta al sistema nervioso central. Es una enfermedad inflamatoria y autoinmune, por lo que el propio sistema inmunitario de la persona ataca por error a sus tejidos sanos. En el caso de la EM, el objetivo de este ataque es la mielina, una capa o vaina grasa que aísla y protege las fibras nerviosas, permitiendo la transmisión de los impulsos eléctricos.
Cuando la mielina se daña o destruye, se forman cicatrices en el tejido, llamadas esclerosis o placas, que interrumpen el flujo de información entre el cerebro y el resto del cuerpo. Hay variedad de síntomas dependiendo de la localización y extensión de estas lesiones, desde problemas de visión y fatiga hasta dificultades para caminar y alteraciones cognitivas.

Tipos
Síndrome Clínico Aislado (CIS)
Es el primer episodio de síntomas neurológicos, dura al menos 24 horas y está causado por la inflamación y desmielinización en el sistema nervioso central. Aunque puede ser el primer signo, no todas las personas que experimentan un CIS desarrollan la enfermedad.
EM Secundaria Progresiva (EMSP)
Suele desarrollarse en personas que inicialmente tuvieron EM recurrente-remitente. Con el tiempo, las recaídas claras disminuyen o cesan, y comienza un empeoramiento progresivo y continuo de los síntomas y la discapacidad, sin periodos de recuperación definidos.
EM Primaria Progresiva (EMPP)
Es menos común y se caracteriza por un empeoramiento gradual y constante de los síntomas desde el inicio de la enfermedad, sin recaídas ni remisiones claras. El grado de discapacidad se acumula de continuamente.
Causas
Causas exactas
La causa precisa es desconocida. Se cree que la enfermedad surge por la combinación de una predisposición genética y la exposición a ciertos factores ambientales, resultando en un proceso autoinmune donde el cuerpo se ataca a sí mismo.
Factores de riesgo asociados
Varios factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar EM, como la edad, siendo más común en adultos jóvenes de entre 20 y 40 años; el género, pues las mujeres tienen entre dos y tres veces más probabilidades de desarrollarla; tener un familiar cercano (padres o hermanos) con EM; el lugar donde se vive, siendo más frecuente en países con menos luz solar, por lo que se está estudiando la relación de la vitamina D; e infecciones previas de virus como el de Epstein-Barr.
¿Qué desencadena un brote de esclerosis múltiple?
Los factores pueden actuar como desencadenantes de un brote o recaída son cualquier infección, incluso un resfriado común o una infección urinaria, los períodos de alto estrés emocional y el aumento de la temperatura corporal (por clima caluroso, fiebre, o ejercicio intenso), que puede empeorar temporalmente los síntomas.
Qué le pasa a una persona con esclerosis múltiple: Síntomas y signos
- Problemas de visión (como visión borrosa, doble o pérdida de visión en un ojo).
- Astenia o fatiga intensa, uno de los síntomas más comunes y debilitantes.
- Dificultad para caminar y mantener el equilibrio.
- Entumecimiento u hormigueo en diferentes partes del cuerpo, especialmente en brazos y piernas.
- Debilidad muscular, que puede afectar a la movilidad.
- Rigidez muscular y espasmos (espasticidad).
- Dolor, de diversos tipos y localizaciones.
- Problemas cognitivos, como dificultad para concentrarse, pensar con claridad o recordar cosas.
- Depresión y cambios emocionales.
- Problemas de vejiga e intestino (urgencia, incontinencia o estreñimiento).
- Disfunción sexual.
¿Cómo se empieza a manifestar la esclerosis múltiple?
Los primeros signos pueden ser vagos e intermitentes, lo que a menudo dificulta un diagnóstico rápido. Algunos de los síntomas iniciales comunes incluyen neuritis óptica, hormigueo o entumecimiento inexplicable en la cara, el cuerpo o las extremidades, sensación de debilidad en una o más extremidades y problemas de equilibrio o mareos.
Síntomas generales
Incluyen fatiga, debilidad y alteraciones sensoriales, pueden estar presentes en casi cualquier persona con EM en algún momento de su vida.
Síntomas avanzados
Pueden aparecer síntomas más incapacitantes como dificultad severa para caminar, que puede requerir el uso de bastón, andador o silla de ruedas, temblores intensos e incontrolables, parálisis parcial o completa, dificultades para hablar (disartria) y tragar (disfagia) y deterioro cognitivo más significativo.

¿Cómo se diagnóstica?
Se realiza un diagnóstico por exclusión, descartando otras posibles causas de los síntomas.
El proceso incluye la revisión de los síntomas por un neurólogo, buscando anomalías en la función nerviosa. Se realiza una resonancia magnética (RMN) que permite obtener imágenes detalladas del cerebro y la médula espinal para detectar placas o lesiones características de la EM.
También se analiza una muestra de líquido cefalorraquídeo para buscar anomalías en los anticuerpos que indican inflamación crónica, y se pueden realizar potenciales evocados, que miden la velocidad a la que el sistema nervioso responde a la estimulación (visual, auditiva o sensorial), revelando si la transmisión nerviosa es lenta debido a la desmielinización.
Tratamiento para la esclerosis múltiple
No existe una cura para la EM, pero los tratamientos actuales son muy efectivos para modificar el curso de la enfermedad, controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Los objetivos principales son reducir la frecuencia y gravedad de los brotes, retrasar la progresión de la discapacidad y aliviar los síntomas.
Tratamiento de los brotes agudos
Cuando ocurre una recaída, se pueden usar corticosteroides por vía intravenosa u oral para reducir la inflamación y acelerar la recuperación.
Terapias modificadoras de la enfermedad (TME)
Esta es la base del tratamiento a largo plazo, con el objetivo de reducir la actividad de la enfermedad y prevenir la aparición de nuevas lesiones y brotes. Existen diversas opciones, que incluyen medicamentos inyectables, orales e intravenosos.
Tratamiento de los síntomas
Se utilizan diferentes medicamentos y terapias para manejar los síntomas específicos, como relajantes musculares para la espasticidad, antidepresivos, fármacos para la fatiga o problemas urinarios, y analgésicos para el dolor.
Fisioterapia y rehabilitación en la esclerosis múltiple
La rehabilitación es un pilar fundamental en el manejo de la EM, ya que ayuda a mantener y mejorar la funcionalidad y la autonomía de la persona.
Fisioterapia
Se centra en mantener y mejorar la fuerza muscular, la flexibilidad, el equilibrio y la movilidad. Los fisioterapeutas enseñan ejercicios específicos y técnicas para caminar de forma más segura y prevenir caídas.
Terapia ocupacional
Ayuda a las personas a adaptar su entorno y sus actividades diarias para que puedan realizarlas con la mayor independencia posible, ahorrando energía.
Terapia del habla y deglución
Un especialista logopeda puede ayudar a quienes tienen dificultades para hablar con claridad o para tragar (disfagia), proporcionando ejercicios y estrategias para mejorar estas funciones y prevenir complicaciones como la neumonía por aspiración.
Estilo de vida y la esclerosis multiple
Adoptar un estilo de vida saludable es clave para ayudar a controlar la enfermedad y mejorar el bienestar general.
Ejercicio regular
La actividad física adaptada a las capacidades de cada persona (como natación, yoga o caminar) ayuda a combatir la fatiga, mejorar la fuerza, el estado de ánimo y controlar el peso.
Dieta saludable y descanso
Seguir una dieta equilibrada y rica en nutrientes contribuye a la salud general. Se deben establecer rutinas de sueño saludables para combatir la fatiga.
Manejo del estrés y del calor
Practicar técnicas de relajación, meditación o mindfulness puede ayudar a reducir el estrés, un posible desencadenante de brotes. También es importante evitar el sobrecalentamiento (usar aire acondicionado, evitar baños muy calientes) para prevenir el empeoramiento temporal de los síntomas.
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿La esclerosis múltiple es hereditaria?
No es una enfermedad hereditaria, pero sí existe una predisposición genética. Tener un familiar de primer grado con EM aumenta ligeramente el riesgo en comparación con la población general.
¿Cuántos años puedes vivir con esclerosis múltiple?
La esperanza de vida de las personas con EM es ligeramente inferior a la de la población general, pero ha mejorado notablemente en las últimas décadas gracias a los avances en el tratamiento y el manejo de las complicaciones. Muchas personas viven con la enfermedad durante 30 o 40 años después del diagnóstico.
¿Dónde duele cuando hay esclerosis?
Puede ser un dolor neuropático directo, descrito como quemazón, hormigueo doloroso o pinchazos, a menudo en las extremidades o el rostro. También puede haber dolor musculoesquelético secundario a problemas posturales o espasticidad, localizado en la espalda, caderas o articulaciones.
¿Qué tan rápido avanza la esclerosis múltiple?
La velocidad es variable. En la forma recurrente-remitente, la discapacidad se acumula con los brotes, y puede haber décadas sin progresión significativa. En las formas progresivas, el empeoramiento es continuo. En la actualidad, un buen tratamiento precoz con terapias modificadoras de la enfermedad puede ralentizar su avance.
¿Qué enfermedad se confunde con esclerosis múltiple?
Algunas enfermedades que pueden confundirse son lupus eritematoso sistémico, enfermedad de Lyme, deficiencia de vitamina B12, síndrome de fatiga crónica, neuromielitis óptica, o incluso tumores cerebrales. Por ello la importancia de un diagnóstico exhaustivo por parte de un neurólogo.
¿Qué actividades debe evitar una persona con esclerosis múltiple?
Depende de los síntomas de cada persona. Pero es recomendable evitar actividades que aumenten en exceso la temperatura corporal, exponerse a situaciones de estrés muy intenso o realizar ejercicios de alto impacto si hay problemas de equilibrio. Lo fundamental es escuchar al cuerpo, aprender a manejar la energía (técnicas de ahorro de energía) y adaptar las actividades según cómo se sienta cada día.
Conclusión
Aunque la causa de la esclerosis múltiple es aun desconocida y no tiene una cura definitiva, en las últimas décadas se ha avanzado hacia un manejo integral de los síntomas, estrategias de rehabilitación y terapias efectivas que permites controlar la enfermedad, ralentizar su avance y mantener una alta calidad de vida.
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