El síndrome de dolor miofascial (SDM) es una afección crónica que afecta a los músculos y la fascia (tejido conectivo que rodea los músculos). Se caracteriza por la presencia de puntos gatillo, que son nudos sensibles en las fibras musculares que generan dolor localizado o referido. Este trastorno puede limitar la movilidad y reducir la calidad de vida si no se trata adecuadamente.
En este artículo, exploraremos en profundidad qué es el síndrome miofascial, cuáles son sus causas, sus síntomas, diagnóstico y las opciones de tratamiento disponibles en la actualidad. También abordaremos cuáles son las complicaciones de no tratarlo y recomendaciones para prevenirlo.
¿Qué es el síndrome miofascial?
El síndrome miofascial es un trastorno neuromuscular en el que se forman puntos gatillo ( también conocidos como trigger points) en los músculos. Estos puntos son zonas hiperirritables que, al presionarse, generan dolor en el área y, en ocasiones, en otras partes del cuerpo (lo que se llama dolor referido).
A diferencia de la fibromialgia, que causa dolor generalizado, el dolor miofascial suele estar localizado en músculos específicos. Y este es un este síndrome puede afectar a cualquier persona, aunque es más común en adultos entre 30 y 60 años.
¿Cuáles son las áreas comunes de dolor miofascial?
Mapa puntos gatillo
El dolor miofascial puede aparecer en cualquier músculo, pero algunas zonas son más propensas, como el cuello y hombros (trapecio, esternocleidomastoideo), la espalda (músculos paravertebrales, dorsal ancho), la mandíbula (músculos maseteros y temporales, asociados a trastornos de la ATM), las piernas (cuádriceps, gemelos) o los brazos (supinadores, flexores).
Tipos de puntos gatillo
Los puntos gatillo pueden clasificarse en Puntos gatillo activos, que son los que causan dolor espontáneo o con el movimiento; y Puntos gatillo latentes, que solo duelen al presionarlos, pero pueden activarse con estrés o sobrecarga.
Características
Los puntos gatillo provocan dolor localizado y referido, rigidez muscular y limitación de movimiento, debilidad muscular sin atrofia y espasmos musculares.
Causas y factores de riesgo
El síndrome de dolor miofascial (SDM) puede originarse por múltiples causas, que a menudo se combinan para desencadenar la formación de puntos gatillo. Entre las principales causas y factores de riesgo se encuentran sobrecarga muscular y movimientos repetitivos como una mala postura prolongada (ejemplo: trabajar frente al ordenador con la cabeza hacia adelante), movimientos repetitivos (levantamiento de pesos, uso excesivo del ratón, deportes como el tenis) o tensión muscular por esfuerzo excesivo (ejercicio sin calentamiento previo).
Otras posibles causas son traumatismos y lesiones como accidentes automovilísticos (latigazo cervical), caídas o golpes directos en los músculos o cirugías previas (cicatrices que generan tensión en la fascia); el estrés emocional o ansiedad, que aumentan la tensión muscular, especialmente en cuello, hombros y espalda, o que provocan bruxismo, generando puntos gatillo en los músculos maseteros.
Otra causa son los problemas articulares y las enfermedades reumáticas como la artrosis cervical o lumbar, las hernias discales o la fibromialgia; las deficiencias nutricionales como la falta de magnesio, la deficiencia de vitamina D o tener bajos niveles de hierro o vitamina B12, todos estos déficits asociados a debilidad, fatiga y dolor muscular.
Además, otros posibles factores contribuyentes son dormir en una mala posición, llevar un estilo de vida sedentario, lo que provoca músculos débiles, o las enfermedades metabólicas como el hipotiroidismo o la diabetes.
Síntomas
El dolor miofascial no solo se manifiesta como una molestia localizada, sino que puede generar una variedad de síntomas, dependiendo de la ubicación del punto gatillo.
En general se presenta un dolor muscular característico sordo y profundo, que empeora con la actividad o un dolor referido (un punto en el hombro puede doler en el brazo o la mano).
Otro síntoma común es la rigidez y limitación de movimiento, con una sensación de “nudo” en el músculo, dificultad para estirar completamente el músculo afectado.
Síntomas asociados son hormigueo o adormecimiento (si el punto gatillo comprime un nervio), debilidad muscular sin pérdida de masa (el dolor inhibe la fuerza), dolores de cabeza tensionales (por puntos gatillo en cuello y trapecio).
Otros síntomas secundarios son la fatiga crónica (el dolor continuo altera el descanso), alteraciones del sueño (dificultad para encontrar una postura cómoda) e irritabilidad y ansiedad (por el dolor persistente).
Evaluación médica y diagnóstico
Diagnosticar el síndrome miofascial requiere un enfoque clínico detallado, ya que no existen pruebas de laboratorio específicas. El proceso incluye la revisión de la historia clínica completa, incluyendo los antecedentes de lesiones o cirugías, los patrones del dolor (qué lo empeora o lo alivia) y otros factores laborales o deportivos (como movimientos repetitivos).
Examen físico (palpación de puntos gatillo), que incluye la identificación de bandas tensas en el músculo. El verificar el dolor a la presión en zonas específicas y la respuesta de espasmo local (contracción involuntaria al presionar el punto gatillo).
El diagnóstico diferencial debe distinguirse de otras posibles condiciones como la fibromialgia (dolor generalizado, no localizado en puntos gatillo), la artritis o bursitis (inflamación articular, no muscular) o neuropatías (dolor por compresión nerviosa, no por puntos gatillo).
Además, se pueden realizar pruebas complementarias, en casos dudosos, como una electromiografía (EMG) para descartar compresión nerviosa, ecografía muscular para visualizar bandas tensas o resonancia magnética si es que se sospecha de una patología subyacente.
En la actualidad, se sigue considerando que la “palpación experta” es uno de los métodos más fiables para diagnosticar los puntos gatillo, aunque en algunos casos se requieren estudios adicionales.
¿Cómo se cura el dolor miofascial?
El tratamiento es multidisciplinar e incluye diversas prácticas que se combinan en un plan personalizado para cada paciente según las necesidades específicas de su caso y los puntos de gatillo que presente.
Terapia manual y fisioterapia
Se liberan los puntos gatillo mediante una presión sostenida, se realizan masajes terapéuticos, estiramientos y ejercicios de fortalecimiento.
Tratamientos médicos
Se administran analgésicos y antiinflamatorios como ibuprofeno o paracetamol, o inyecciones de anestésicos o toxina botulínica en puntos gatillo.
Terapias alternativas
Se puede optar por terapias alternativas como la acupuntura, las ondas de choque o la terapia láser.
Cambios en el estilo de postura
Se recomienda cambiar la postura, reducir el estrés (con prácticas como la yoga y la meditación), o corregir deficiencias nutricionales.
¿Qué pasa si no se trata? Complicaciones
Ignorar el dolor miofascial puede llevar a complicaciones progresivas que afectan la calidad de vida.
Cronificación del dolor
Los puntos gatillo activos no tratados pueden volverse permanentes, el dolor persistente puede generar sensibilización central, donde el sistema nervioso se vuelve hipersensible.
Limitación funcional grave
Pérdida de movilidad en articulaciones cercanas (por ejemplo, hombro congelado por tensión muscular crónica) o hasta incapacidad laboral en casos avanzados (especialmente en trabajos físicos).
Desarrollo de más puntos gatillo
La compensación por dolor lleva a sobrecargar otros músculos, creando nuevos puntos gatillo.
Problemas psicológicos
Se puede llegar a sufrir de ansiedad y depresión debido al dolor constante o de alteraciones del sueño debido al insomnio causado por la incomodidad constante.
Mayor riesgo de otras enfermedades
Se pueden llegar desarrollar una artrosis prematura (por movimientos compensatorios anormales) o cefaleas crónicas (si es que los puntos gatillo afectan cuello y cabeza).
Si no se sigue ningún tratamiento, el síndrome miosfascial puede llegar a convertirse en un círculo vicioso de dolor – tensión – dolor, lo que dificultará en gran manera su manejo en etapas posteriores.
Recomendaciones para prevenir o controlar el dolor miofascial
En FisioPOU, nuestra clínica de fisioterapia en Madrid, tratamos el síndrome miofascial desde su causa profunda. Utilizamos técnicas como la punción seca en Madrid, terapia manual y tratamiento de puntos gatillo para aliviar el dolor y devolverle a tus músculos su funcionalidad. No normalices el dolor constante o la sensación de nudos musculares. Reserva tu cita ahora y empieza a liberar tu cuerpo del malestar.
Corrección postural
Se recomienda ajustar la ergonomía laboral (silla con soporte lumbar, monitor a la altura de los ojos) y evitar posturas estáticas prolongadas (cada hora, levantarse y estirarse).
Ejercicio terapéutico
Se deben realizar estiramientos diarios (especialmente de cuello, hombros y espalda), ****fortalecer los músculos de manera progresiva (ejercicios de core para evitar sobrecargas) y practicar actividades de bajo impacto **(**yoga, natación, pilates).
Manejo del estrés
Se pueden integrar técnicas de relajación** (respiración diafragmática, mindfulness) o terapia cognitivo-conductual (TCC) si el estrés es un factor clave.
Hábitos de sueño
Se debe dormir en posición fetal con almohada entre las piernas (reduce tensión lumbar) y evitar dormir boca abajo (sobrecarga cervical).
Nutrición e hidratación
Se debe aumentar el consumo de magnesio (espinacas, almendras, plátanos), suplementar la vitamina D si es que hay deficiencia y reducir los alimentos inflamatorios como el azúcar refinado, el alcohol o los excesos de café.
Automasaje y termoterapia
Se puede usar un rodillo de espuma para liberar tensiones, y aplicar calor húmedo antes de estirar.
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Cómo saber si tienes fibromialgia o dolor miofascial?
La fibromialgia causa dolor generalizado, mientras que el SDM es localizado con puntos gatillo palpables.
¿Dónde se localiza el dolor miofascial?
En músculos específicos como cuello, espalda y mandíbula.
¿Qué deficiencia de vitamina causa dolor miofascial?
La falta de vitamina D, magnesio o hierro puede empeorar los síntomas.
¿Qué alimentos desencadenan dolor miofascial?
El exceso de azúcar, cafeína y alimentos inflamatorios (gluten, lácteos en algunos casos).
¿Cuánto tiempo puede durar el síndrome miofascial?
Puede ser agudo (semanas) o crónico (meses o años) si no se trata.
Conclusión
El síndrome de dolor miofascial es una condición tratable, pero requiere de un enfoque integral en el que se que combine fisioterapia, medicación y cambios en el estilo de vida, para lo que el paciente debe tener un buen nivel de compromiso. Identificar los puntos gatillo y abordar las causas subyacentes es fundamental para así lograr una recuperación efectiva.
Si experimentas dolor muscular persistente, no dudes en consultar a un fisioterapeuta o reumatólogo para así obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado que te ayude a mejorar tu calidad de vida lo antes posible.
